“Mesura” (capítulo 2)

 “MESURA”

Historia del nacimiento, vida breve, última cena y deceso del prototipo APPELDIET-3000 con el colesterol por las nubes.

 

En el anterior capítulo: Lucas Handyman está a punto de conocer el potencial de un nuevo prototipo de humanoide, “Mesura”, un RCDC o Robot de Compañía Dietéticamente Correcto, para ayudar a la población a reconducir sus hábitos alimentarios. Mientras, recuerda la historia de otros prototipos habidos y de su fracaso. La primera serie (APPLEDIET-1000) resultó “ineficaz”. Ahora, rememora lo acontecido con el APPLEDIET-2000. El primer capítulo puede consultarse aquí

 

 

Aquellos hechos representaron el punto de no retorno en lo que se refiere a la imagen social que la población tenía de los RCDC’s. En poco tiempo, los inicialmente ufanos propietarios de una flamante unidad APPLEDIET-1000 empezaron por desconectarlos a la hora de comer para terminar por apagarlos definitivamente y no volver a ser encendidos nunca más. O bien, se regalaban a terceras personas que también los terminaban por apagar en más o menos poco tiempo. Así las cosas, dejaron de venderse repuestos, las reparaciones o ampliaciones de memoria se hicieron innecesarias, y en tan apenas dos años no se vendía ni una sola unidad. Un duro revés que casi cuesta la quiebra de la Dietetic & Robotic Corporation que se había quedado con un stock superlativo que jamás alcanzaría a vender. El triste destino final de millones de unidades APPLEDIET-1000 fue el desguace y posterior reciclado. La compañía sobrevivió de milagro, y gracias de nuevo a las ayudas de un gobierno que confiaba en el buen hacer de la Corporación. La población obesa aumentó en ese tiempo hasta el 88%

Cinco años después, el primer y único prototipo habido del APPLEDIET-2000 era la niña bonita de la D & R Corp. Lucas Handyman había ascendido a Capataz de Ingenieros y tenía bajo su cargo a cinco novatos y dos veteranos. El día D a la hora H, el laboratorio era un hervidero. Además de toda la plantilla de ingenieros, analistas de sistemas, biomecánicos, etc. que estaba dentro de la sala, tras las paredes acristaladas del laboratorio se encontraba casi toda la plantilla de la D & R Corp.: personal administrativo, gerentes, miembros del Consejo de Dirección y demás trabajadores, y no tan trabajadores, que tuvieran un mayor o menor vínculo con la Corporación. Todo el mundo sonreía expectante. El ingeniero Jefe de la planta de Ingeniería y Desarrollo de Sistemas Avanzados de aquellos años, el desaparecido Cornelius “malasombra” Hurbult, fue el escogido en aquella ocasión para hacer los honores y activó a las 17:30 horas de un 11 de noviembre del año 2317 a Coldice un prototipo femenino de RCDC con muy mala leche.

Tras el fracaso de la serie 1000, estaba claro que las nuevas ideas tenían que ir encaminadas además de a informar a los usuarios sobre elecciones más acertadas que las que en un momento concreto pudieran querer realizar, en terminar por impedir que finalmente se llevaran a cabo aquellas ingestas que el usuario tuviera intención de realizar desoyendo los consejos de su RCDC. Es decir, el comportamiento de los nuevos RCDC’s debía alejarse del pueril servilismo característico de los primeros modelos APPLEDIET-1000, y los nuevos modelos de la serie 2000 habrían de tener un curioso carácter definido como un “servilismo beligerante”. O algo así. El caso es que durante los primeros segundos todo fueron aplausos, felicitaciones, pitos y hurras. Coldice sonreía a todo el mundo mientras observaba con un perceptible deje inquisitorial a todos los presentes. Bien fuera por la hora en cuestión, hora de merendar, o porque realmente Cornelius “malasombra” Hurbult tenía hambre (se había saltado la hora de la comida, nervioso como estaba ante el acontecimiento que le esperaba a media tarde) a este no se le ocurrió, o apeteció, otra cosa que sacar del bolsillo de su bata blanca, la que le distinguía como Ingeniero Jefe, una chocolatina mordisqueada y llevársela a la boca. Fue el principio del fin:

– “Señor, no debe comer eso, es perjudicial para su salud y seguro que si se lo propone podrá encontrar otras opciones más adecuadas. Deje la chocolatina encima de la mesa, Señor”.

Cornelius miró atónito a Coldice con su redonda y afable cara bonachona, y todo el mundo estalló en una sonora carcajada.

– Te han pillado Malasombra -decían algunos mientras reían abiertamente-, se va a cabrear, Malasombra -decían otros- hazle caso. Jajajajajaja.

– Joder Coldice –acabó diciendo Cornelius- me parece que hemos hecho un buen trabajo contigo. Por un momento me has acojonado.

Terminó de decirlo y dio un sonoro mordisco a la chocolatina.

– “Señor, no vuelva a hacer eso. Es malo y se está haciendo daño. Deje inmediatamente la chocolatina encima de la mesa, dé dos pasos hacia atrás o, de lo contrario Señor,  me veré obligada a tomar las medidas oportunas”.

Nadie rió, la tensión se podía cortar con una cuchara.

– Para, para… para un momento Coldice, has de saber que hoy no he probado bocado desde que desayuné a eso de las siete de la mañana o por ahí, y esta tontería –levantando la chocolatina- es mi comida, ¿entiendes? Mi única comida del día ¿OK? Así que relájate y déjame comer en paz, y le volvió a dar un nuevo mordisco, esta vez con descaro.

Coldice no se lo pensó dos veces, como impulsada por resortes que estuvieran ocultos en la silla en la que descansaba, se plantó frente a Cornelius “malasombra” Hurbult, le retorció violentamente la mano hasta que este dejó caer la chocolatina y con un certero lanzamiento de más de seis metros Coldice lanzó la chocolatina por los aires haciéndola caer dentro del incinerador de materia orgánica de la otra punta del laboratorio, y todo ello por encima de la gente que la rodeaba.

– “Señor, así está mejor. Mucho mejor, Señor”.

Una secretaria de edad avanzada que observaba la escena al otro lado de la mampara acristalada emitió un leve quejido y se desmayó con estrépito.

Maldita hija de Satanás, te vas a enterar.

Cornelius “malasombra” dio dos pasos decididos hacia Coldice con el fin de desconectarla, pero esta realizó una elegante finta esquivando a Malasombra, que pasó de largo.

Estaba claro lo que pasaba. Uno de los más rudimentarios problemas de los modelos de la serie 1000 era la facilidad con la que los usuarios, aburridos y agobiados con la perorata, desconectaban los RCDC’s. Para solucionarlo, alguien tuvo la feliz idea de que los siguientes modelos opusieran “cierta” resistencia a dejarse desconectar. También alguien, probablemente alguno de los informáticos, se había columpiado con la intensidad de dicha resistencia. Desconectar a Coldice podría ser una tarea complicada.

Si por las miradas de los congregantes dependiera, la escena parecía sacada más de un circo romano que de un laboratorio. Coldice giraba lentamente sobre su eje mientras miraba a los ingenieros que la rodeaban, mantenía el brazo izquierdo semiextendido hacia delante y el derecho en guardia a la altura de su pecho. Algún otro maldito informático (o quizá el mismo que reguló la intensidad de la resistencia al switch-off) le había insertado, además, un software de artes marciales a la muy puta.

– “Señores, no quiero lastimar a nadie, pero si me veo obligada por las circunstancias lo haré. Quiero que todo el mundo que lleve encima algo de comer, cualquier cosa, la saque, la tire al suelo y dé dos pasos hacia atrás”.

Un ingeniero joven aprovechando que en ése momento Coldice le daba la espalda se lanzó tratando de sujetarla por los brazos. Fue un error. Ella se desembarazó con facilidad de su agresor y con una llave impecable lo proyectó contra el suelo al tiempo que saltaban por todos lados unos pequeños bombones de chocolate con praliné que el ingeniero guardaba en los bolsillos de su bata azul, la que le identificaba como ingeniero en prácticas. Coldice, con desencajada cara de furia, dio un salto espectacular tipo Trinity en Matrix (película clásica de culto de tintes futuristas de hacía más de 300 años) hasta caer sobre los bombones machacándolos a pisotones.

“No, no, no y no, Señores, esto no puede seguir así”.

 

No se sabe muy bien cómo pasó ni su porqué, pero todo el mundo se coordinó misteriosamente al unísono para abalanzarse sobre ella en tropel. Bueno, todo el mundo no, casi todo; por que la vieja secretaria desmayada seguía en el suelo, olvidada. El forcejeo duró dos minutos eternos. Al final del mismo Coldice yacía en el suelo desmembrada con la cabeza puesta del revés, con la cara en el mismo plano que la espalda y con su terrible mueca de infinita mala leche. No fue la única víctima. Cornelius “malasombra” Hurbult también quedó en el suelo cuando todo el mundo se hubo levantado. La espalda retorcida en una posición inverosímil (e incompatible con la vida) y un hilo de sangre que se escapaba por el oído izquierdo auguraban lo peor. Pese a ello no fue si no la autopsia la que certificó la causa de la muerte: asfixia por atragantamiento con chocolatina. Al final Coldice tenía razón.

 De nuevo la casi ruina para la D & R Corp. Aunque lo acontecido se trató de silenciar ante la opinión pública, había demasiadas personas aquel día viendo el espectáculo y durante mucho tiempo el escándalo del prototipo APPLEDIET-2000 relegó toda investigación sobre RCDC’s al anonimato, o incluso a la clandestinidad, ya que se llegó a prohibir durante un tiempo toda investigación en esta línea pese a las buenas perspectivas iniciales.

 Siete años más tarde las cosas estaban más tranquilas… (CONTINUARÁ)

———————————————————————————

¿Qué nuevos avances presentará “Mesura”?

¿Será el prototipo definitivo?

¿Será “Mesura” más modosita que “Coldice”?

¿No se arriesga demasiado Lucas Handyman al “encender” a “Mesura” a solas?

EL VIERNES QUE VIENE, EL SIGUIENTE Y ÚLTIMO CAPÍTULO DE “MESURA”

———————

Foto 1: scribbletaylor

Foto Gort: The Rocketeer

Foto 3: http://goo.gl/Cnbyu