No te preguntes si alguien sigue la dieta paleolítica… él te lo dirá

El concepto de paleo dieta en mi opinión parte de una hipótesis, plausible, pero en definitivas cuentas una hipótesis, que sostiene que buena parte de las enfermedades metabólicas actuales más prevalentes son fruto de una disonancia evolutiva entre lo que “estamos diseñados” para comer y lo que finalmente estamos comiendo. Todo ello se podría enunciar, muy en resumen, afirmando que la dieta occidental actual nos enferma porque se aleja en gran medida del patrón dietético que tenían nuestros antepasados recolectores-cazadores.

Hombre paleolítico

A pesar de que la fiebre paleodietética está ahora alcanzando unas cotas importantes, es preciso conocer que no es un planteamiento precisamente actual, pudiendo encontrar las primeras propuestas en este sentido hace más de 30 años.

Sin embargo no ha sido hasta ahora que podamos encontrar una definición más formal de dieta paleolítica acudiendo a la base de datos de términos médicos de la  Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos que acaba de actualizar su contenido incorporando el término dieta paleolítica, y que más o menos dice así:

Se trata de un plan nutricional basado en la presunción de la dieta que seguían los antepasados del ser humano en etapas pre agrícolas. Se compone principalmente de carne, huevos, nueces, raíces, frutas y verduras frescas; y excluye los cereales, las legumbres, los productos lácteos y los azúcares refinados.

Existen pocas dudas al respecto de que la dieta que sigue buena parte de la población del primer mundo es bastante mejorable, al tiempo que, en general, buena parte de las propuestas paleodietéticas son bastante más recomendables que esa dieta a la que me he referido como “bastante mejorable”. De hecho, reconozco que nuestro actual patrón de consumo de alimentos es excesivo en productos que son ricos hidratos de carbono refinados (principalmente en forma de azúcares añadidos) ácidos grasos trans y sodio… al tiempo que pobres en fibra, determinados ácidos grasos que sin ser obligatoriamente esenciales son especialmente beneficiosos para nuestra salud y otros micronutrientes. Pero al parecer, reconocer que la forma en la que comemos no es la más adecuada y que es preciso, por salud, incentivar otros modelos alimentarios no basta para convertirse y ser distinguido como un seguidor y promotor de la paleovida; ya que de otro modo a estas alturas yo sería un paleonutricionista… y va a ser que no.

Sombras en la paleo-dieta

El caso es que hay paleocosas que no me convencen en absoluto ya que hay bastantes zonas oscuras en sus planteamientos. La primera pega que le veo es que es prácticamente imposible encontrar un consenso al respecto de cuáles son sus preceptos ni tan siquiera entre sus más fervientes defensores. Mientras algunos especialistas aconsejan el consumo de ciertos alimentos y no de otros o de un cierto reparto de macronutrientes, otros autores discrepan y proponen planteamientos sensiblemente diferentes. Este matiz no debiera ser demasiado preocupante habida cuenta que esta misma pega la podemos encontrar en otros planteamientos dietéticos más convencionales y tradicionales como la dieta mediterránea. Dieta de la que tampoco es fácil encontrar unanimidad en sus planteamientos más básicos.

Para continuar con otra gran pega, para mí la mayor desde un punto de vista más definitorio, es que al llamar “dieta paleolítica” a este planteamiento hay que reconocer que el periodo paleolítico abarca la friolera de… ¡2,8 millones de años! ¿Acaso la especie humana siguió el mismo patrón dietético y de estilo de vida durante 2,8 millones de años como para poder etiquetar ahora esa dieta con la marca paleolítica? ¿Acaso siguieron las distintas tribus, clanes y estirpes los mismos patrones con independencia de su localización geográfica? Imaginemos las dietas de tribus de América y de Eurasia ¿no crees que habría diferencias significativas en su patrón alimentario?

El caso es que los antropólogos y los historiadores tienen bastantes problemas para identificar el patrón alimenticio de los asentamientos humanos con tantos años… pero lo que sí se tiene bastante claro es que comían lo que pillaban y desde luego el colesterol, la glucemia o el ácido úrico no iban a ser elementos que condicionaran su dieta. Es más muchos especialistas coinciden en reconocer que en determinadas zonas y épocas del paleolítico se comían legumbres y cereales.

Por último en el apartado de sombras, no podemos olvidar que al hilo de los planteamientos paleodietéticos se están haciendo fabulosas, al tiempo que descontextualizadas alegaciones de salud derivadas de su seguimiento tal y como refiere Edzard Ernst en su muy recomendable blog (estar más ágil y fuerte, tener más resistencia, ser menos vulnerable a los antojos, aumentar la libido, una mayor claridad mental, tener una piel y unos ojos más claros… entre otros muchos y pretendidos beneficios… entre los que no falta la pérdida de peso)

Luces en la paleo-dieta

Lo anteriormente expuesto no quiere decir que las propuestas dietéticas y de estilo de vida de quienes promueven comer “paleo” sean dañinas, ni mucho menos. Es más, estoy casi seguro que el seguimiento de aquellas directrices dietéticas amparadas bajo el paraguas “paleo” en contraposición al actual patrón dietético sea más beneficioso que perjudicial. Es cierto que hay estudios esperanzadores que ponen de relieve los beneficios de comer-vivir paleo… pero, todo hay que decirlo, las evidencias sólidas son bastante escasas habida cuenta de lo escaso que suelen ser las muestras en estos estudios. Además, esos buenos indicios se observan para enfermedades como la diabetes y no para fruslerías como el aumento de la libido o similares para lo que no hay nada… de nada.

En cualquier caso, sigo opinando que los beneficios encontrados se hallan detrás más del abandono de los descabellados estilos de consumo actuales (ricos y abundantes en alimentos procesados, refrescos, cereales refinados, etcétera) que del seguimiento de planteamientos paleo, en los que prescindir de la leche, los cereales o las legumbres, por definición) me parece más un suvenir sin sentido de este nuevo negocio, que un motor de los posibles beneficios hasta ahora hallados.

En resumen, mi opinión sobre movimiento “paleo” al menos en lo que a dieta se refiere, es que me parece una moda auspiciada por ciertos empresarios que, apoyados en determinados científicos, han querido explotar (una vez más) la ingenuidad de la población en materia de alimentación aprovechándose de un cuento muy, muy viejo y que además no sabemos realmente como fue pero que suena muy idílico.

——————————–

Nota: El blog bajará la persiana durante la segunda quincena de julio. Retomaremos el ritmo habitual a partir del 3 de agosto.

Como todo no va a ser pureza dietética y control calórico, aquí os dejo un video, solo para disfrutar, que me han hecho llegar dos personas a las que adoro, mis hijas Carolina y Adriana. En él se ve la interpretación (playback de un tema de Rita Pavone) de Luciano Rosso y de esa maravillosa niña-rara que dedican a un alimento especialmente rico en hidratos de carbono: ¡las papas!

¡Buen verano everybody!

Actualización 2015/07/14: Los contenidos originales de este post se han visto modificados ya que según se me ha hecho saber, algunos alimentos que se citaban como prohibidos en los planteamientos paleo (en concreto patata y tomate) no lo son tal. Mi especial agradecimiento y reconocimiento a Carlos Ríos (@nutri_rivers) por sus aportaciones y comprensión ante mis errores.

Además, os invito a que dejéis de leer bajo ningún concepto este artículo de de Oscar Picazo (@OscarPicazo) sobre Paleodieta.

——————————–

Imagen:  vectorolie vía freedigitalphotos.net

23 comentarios en “No te preguntes si alguien sigue la dieta paleolítica… él te lo dirá

  1. Simples modas y corrientes. Que yo sepa en aquellas épocas vivían más bien poco, luego comieran lo que comieran también enfermaban.

  2. En la forma de alimentación Paleo no se evitan ni las patatas ni los tomates. El Protocolo Auto-inmune si te hace eliminar la familia de las solanáceas para luego re-introducir y comprobar si te sientan mal.

    Hay que leer un poco más y ponerlo en práctica para ver de qué va antes de hablar 😉

  3. Estimado Juan,
    No entiendo bien lo de la patata del final, ya que los tubérculos son parte fundamental del estilo paleo.
    Encuentro sensatas las críticas, pero no crees que puede pasar un poco parecido con la dieta mediterránea, que si ahora quito que si ahora pongo…
    Un abrazo y gracias por tu trabajo.

  4. Otro jarro de sentido común para refrescarse. Muchas gracias.

    Sospecho que da igual que se haga dieta mediterranea, paleo, ovolacteovegetariana… hay distintas formas de evitar comer mal, perfectamente viables, lo que no quiere decir que sean la única forma de comer bien.

    Yo me imagino a la mayoría de las tribus nómadas (que no todas lo serían) pre neolíticas como carroñeros oportunistas, pasando mucha hambre y pillando lo que buenamente pudiesen. Si había cereales o legumbres por ahí, bienvenidos, si eran cucarachas o un bicho muerto no muy podrido… pues dependiendo del hambre que hubiese y de los dientes que te quedasen (algo más durarían sin tanto azúcar), a aprovechar cualquier fuente de energía y luego, si producía alergias, “inflamaciones” o algún daño menor que la muerte por inanición… a sobrevivir otro día más.

  5. Silvia, si lees textos de Cordain o de Wolff verás que si hablan de evitar las patatas y de que no son “paleo”.
    Por ejemplo: http://thepaleodiet.com/are-potatoes-paleo/

    Por otro lado, lo de evitar un alimento para decidir si te sienta mal o no no tiene ni pies ni cabeza ni rigor alguno.
    Si crees que tiene intolerancias, vete a un médico.
    El resto es algo sicológico y que lo único que hace es crear más hipondríacos.

    Excelente texto, Juan.
    La hipótesis puede ser sugerente, pero los datos no la avalan y está todo cogido con alfileres.
    Y la verdad es que la clasificación de alimentos en paleo o no recuerda las prescripciones bíblicas de alimentos puros e impuros…

  6. @Marian: Muy cierto. La esperanza de vida se estima de unos 18 años en aquellas épocas. Pero no es posible achacarlo a la dieta, ya que obviamente lo precario de la existencia hacía muy fácil morir de cualquier infección, accidente, ataques de animales, etc.

    Y precisamente por eso llamarla “dieta paleolítica” es un error descomunal. No hay forma de saber si habrían vivido más y mejor con esos alimentos: el riesgo de morir por cualquier otra cosa era tremendo. De hecho, la Historia le tira una piedra (o un hacha de sílex) a ese nombre: en cuanto se desarrollaron la agricultura y ganadería, la esperanza de vida aumentó de forma dramática. Al cultivar y criar, los alimentos eran más seguros y accesibles, por lo que el peligro de desnutrición disminuía. Entre otras cosas por el consumo de leche y lácteos, que rápidamente aprendieron a conservar como queso.

    Otra moda que acabará como la Dukan, de la que nadie habla ya.

  7. Querido Leroy, veo que la corriente de finales del siglo XX y sobre todo del siglo XXI de reducir todos los problemas al aspecto psicológico ha calado en tu persona… No hacemos hipocondríacos, sino personas preocupadas por su salud… En cuanto a la temática del artículo, qué más os dará si la gente come o no patata o tomate… Si quienes siguen una dieta paleo se encuentran mejor y los análisis así lo reflejan, pues olé por ellos… Lo que es lamentable es que cada vez haya más enfermedades autoinmunes y no se busquen las causas…

  8. Todo lo has resumido perfectamente con lo siguiente :
    “” En cualquier caso, sigo opinando que los beneficios encontrados se hallan detrás más del abandono de los descabellados estilos de consumo actuales (ricos y abundantes en alimentos procesados, refrescos, cereales refinados, etcétera) que del seguimiento de planteamientos paleo “”

  9. Te leo mientras desayuno huevos tomate pepino atún y aguacate . Debo estar muy loca por no tomar mi leche con galletas y mi café con azúcar. ….

    Eso sí lamento que por mi culpa se estén enriqueciendo el pollero y el frutero.

    Llega un punto en que sólo te crees como responden tu cuerpo y tu salud. Lo demás. ….unos “expertos” te dicen una cosa y otros la contraria……a quien hacer caso y por que? Que cada uno se quede con lo que le funcione….

  10. Coincido con muchos de tus argumentos Juan, pero hay que separar la moda (Paleo) de la ciencia (nutrición evolutiva). Si hubiéramos prestado más atención a esto último, nos hubiéramos evitado todos los absurdos nutricionales de las últimas décadas, que terminan desprestigiando a sus profesionales. Que si las grasas eran malas (y luego resulta que no), que si el colesterol era malo (y luego resulta que no) y un largo etc… La nutrición evolutiva bien planteada (sin dogmas como hacen muchos en la comunida Paleo) es un enfoque mucho más poderoso que la dieta mediterránea, que con tus mismos argumentos es fruto de una historia, una falsa ilusión.

    De hecho estudios recientes que comparan Paleo y dieta mediterranea muestran beneficios por ejemplo al reducir cereales y lácteos en muchas personas. Descalificarlo como moda sin profundizar en la base científica es un error.

  11. Eso es la dieta por el tipo de sangre. Describen el metabolismo grupo 0/O (cazador recolector).
    Cada grupo sanguineo aparece en una fase distinta de la evolución.
    Y las personas procesamos mejor los alimentos que corresponden a ese momento de la evolución.
    Ej. a un AB le das la dieta del cazador recolector y le da un soponcio por colesterol y demás en 4 días.
    Y lo mismo puede decirse de dar una dieta vegetariana a un 0/O.
    Los alimentos que no podemos procesar generan intolerancias, digestiones lentas, etc. A parte de todos los potingues que meten en la comida actual, los cuales, supuestamente, no está demostrado que sean perjudiciales para la salud humana.

  12. Me gusta el artículo Juan pero…¿Podemos realmente fiarnos de todos estos blogs y fuentes de información nutricional?
    En los últimos tiempos, algunos dietistas-nutricionistas están encontrando en los blogs y otros instrumentos de las Redes Sociales un verdadero filón para su proyección profesional. Estos blogs suelen incidir en los aspectos de moda relacionados con la profesión o en temas de actualidad. Hay algunos temas que se repiten de forma reiterada y otros que apenas se mencionan. ¿Podemos realmente fiarnos de estos blogs y fuentes de información nutricional? ¿Están debidamente formados sus autores? ¿Son tan imparciales y objetivos como pretenden hacernos creer?
    Las mayores amenazas de la Dieta Mediterránea en nuestro entorno las representan la alimentación tipo fast-food, la bollería industrial y el exceso de azúcar en alimentos y bebidas; también son significativos otros sectores que compiten directamente con el uso del aceite de oliva en la infancia, como es el caso de las margarinas.
    Las margarinas, a menos que se enriquezcan con esteroles, DHA o Acido Linolénico, no contienen ningún beneficio plausible adicional sobre la mantequilla y mucho menos frente al aceite de oliva. Pueden contener grasas trans, sustancias floculantes, de efectos inciertos sobre la microbiota intestinal, y sobretodo alteran el pilar de la Dieta Mediterránea que representa el uso exclusivo del aceite de oliva virgen como grasa de adición.
    No obstante y de forma incomprensible ninguna organización ni blog de los dietistas-nutricionistas ha denunciado este hecho. Hemos intentado averiguar los motivos de este silencio en algunos blogs conocidos y cuanto menos se ha suscitado una posible hipótesis: ¿Será por la existencia de conflictos de intereses y amaños entre la empresa Unilever, principal fabricante de estas margarinas, y algunas personas del sector de la dietética y la nutrición? ¿Cómo puede haber influido el hecho de que profesionales de esta multinacional muy implicada en la elaboración de margarinas hayan formado parte de la Junta Directiva de la extinta Asociación española de Dietistas y Nutricionistas? No parece a priori negativo que los profesionales del sector se impliquen en sociedades y organizaciones de carácter científico asociativo, pero ¿Estará en esta relación la razón del silencio en torno a los peligros de las margarinas?
    Hablanos de las margarinas Juan.

  13. De aucerdo con Juan en quu si bien estas dietas, formas, etc..no son ni mucho menos los disparates con poca gracia, vistas las consecuencias en los más jóvenes, se hacen “buenas” o “mejores” dada la pésima alimentación en general, ya no solo es cosa de occidente.

    No soy vegetariano pero sí que echo un ojo y presto atención a sus platos, sus guisos y demás porque me aportan orginalidad, disfrutas más otros productos que descudo y que son muy saludables y al fin y al cabo son dietas razonablemente aceptables, y que repito pasan hasta por mejores que una “equilibrada” actual donde el equilibrio pende de un hilo lleno de interrogantes.

    En el tema de la dieta vegana no entro porque está ligada a un aspecto más allá de la nutrición, con ideales, actitudes, pensamientos y demás que conllevan más una forma de vida, llamemosla una especie de religión, y que antepone muchas cosas más que una dieta saludable, lo cual va más allá de si hay un beneficio estrictamente nutricional.

    Por cierto, de acuerdo con Domingo L. y el tema de las margarinas, parece que no acaba de profundizarse en el tema de verdad; ahora que se levantan auténticas “guerras” no veo la hora de las margarinas, que campan a sus anchas cuando sobre el papel son vulnerables a cualquier estudio, evidencia, prueba, a todo todito.

    Y nada, para celebrar esto de la dieta paleolítica mañana me como un chuletón que me han traido hoy, bien refrigerado, de una limusina de Ávila, de las que aún les dan pasto, poco pero pasto; la raza no es paleolítica…XD, aunque por el tamaño asusta…XD. De vez en cuando una joya de estas no se escapa, la cambio por tres raciones de carne en un mes. jeje!!

    Buen verano Juan, y a todos; que no os acaloreis mucho…porque vaya tela, al menos en Madrid, hoy vuelta a las andadas, y ya van 20 días….poquitas ganas de comer y menos de cocinar.

    Y me sale un Captcha de bistecs!! si es que….jajajaja!!

  14. Dieta paleo.. Otra moda… mucha gente que la sigue tiene éxito… vendrá bien para tener un rigor con lo que se come, sobre todo si gusta mucho la carne, y así no habrá que restringirla.. Si se es vegetariano, esta dieta ni olerla…
    En realidad, la forma de comer para mantener “el equilibrio” en cuanto a peso y salud debe adaptarse lo que más se pueda a nuestros gustos. Llámese como quiera (a la dieta), lo ideal es comer sin excesos y sobre todo no hacer del acto de comer el centro principal de la existencia (para superar estrés, para reunirse con gente, para celebrarlo todo…) Comer para nutrirse, aprovechando lo que nos guste, equilibrando la balanza para evitar tener problemas de salud en el futuro…

    Me sumo a la petición de detallar los inconvenientes de las margarinas para la salud. No hace tanto se decía que la mantequilla era la “mala,malísima” del cuento… Ahora tocará destapar ( y dar más a conocer al gran público) cuánta “salud” hay en las grasas de las margarinas.

  15. Muy interesante Juan, aunque me sumo a los que dicen hasta que punto esos blogs pueden ser fiables aunque la información es interesante sobre todo para conocer las opciones que eligen algunas personas.

    Creo que deberíamos dejarnos aconsejar por los profesionales de la salud (endocrinos, dietistas) cuando tengamos alguna duda sobre alimentación saludable.

  16. Al hablar de la dieta paleolítica hay que tener cuidado de los muchos mitos que la rodean y que en muchos casos son malintencionados por parte de sus detractores y en otros provienen de la ignorancia tanto de detractores como de defensores.

    Decir que la dieta paleolítica presenta un inconveniente por el nombre que se le da, me parece una tontería más de las que se dicen, del mismo modo que si relacionarnos la dieta mediterránea con lo que se come en los países con clima mediterráneo, cuando el clima mediterráneo llega hasta Irán, aparece en Sudáfrica, Australia y Chile. Realmente el nombre que recibe es lo de menos, aunque lo más adecuado sería hablar de Dieta Natural o Evolutiva.

    En lo referente a las discrepancias dentro de los mismos defensores de la paleo dieta, pues simplemente no anula que una dieta sea sana o no, sólo es indicativo de que aún no se tienen todos los elementos y estudios necesarios para asentar definitivamente una verdad científica, bien sea por falta de investigaciones, falta de conocimientos de biología humana por parte de algunas especialidades, prejuicios, etc.

    Otras barbaridades que se comentan de la paleo dieta viene del imaginario de mucha gente, que si en el paleolítico se vivía menos años, que sí los paleolíticos eran gente continuamente muerta de hambre y seres raquíticos, que si tenían deficiencias nutricionales por no encontrar ciertos alimentos, que si se comían todo que pillaban, que si el paleolítico es cosa del pasado, y muchas más tonterías.

    Sin embargo no se atienden a cuestiones como la “temporalidad” de los alimentos, por ejemplo: que comían cereales (excluidos de la paleo dieta), pues no eran dañinos pues sólo se comían durante los dos meses en los que estaban disponibles en la naturaleza; que comían bellotas (incluidas en la paleo dieta) y las almacenaban para consumirlas todo el año, pues era dañino porque generaban caries y la alteración de la relación de ácidos grasos Omega 3 y Omega 6.

    Como vemos, la mayor parte de las dudas sobre esta dieta se deben a los prejuicios, al desconocimiento de cómo vivían nuestros antepasados paleolíticos, al desconocimiento de lo que dicen diversas disciplinas científicas en sus hallazgos (Antropología, Biología…
    ), la intromisión y acotado que hacen algunas disciplinas en cuanto a Nutrición humana y rechazando lo que las otras dicen…, no atender a cómo viven, comen y qué salud tienen los paleolíticos actuales y que mucha gente desconocen (tribu amazónicas aisladas, tribus asiáticas y oceánicas, y la última tribu paleolítica africana.

    Mi opinión: todo lo que se acerque a la alimentación natural será beneficioso, y la verdad científica… algún día llegará.

  17. lo mejor es no ponerles nombres a la alimentacion que llevais, lo mejor es seguir lo que os cae bien, y si estais bellos, y saludable con la dieta paleo o vegeteariana pos seguirla y no os comais la cabeza y ya esta.

  18. Una moda? No se puede opinar sin ahondar en el asunto.
    Primero –> Lo perjudicial de los cereales está contrastado, por ejemplo, en yacimientos en los que los esqueletos encontrados de tribus que basaban su dieta en cereales tenían caries. restos arqueológicos del paleolítico en su mayoría NUNCA tienen caries. Una de las pruebas de la desadaptación que sufrimos.
    Segundo –> Antes se moría de enfermedades infecciosas, hoy en día se muere más tarde pero con muchas más complicaciones CRÓNICAS debidas entre otras cosas a la mala forma en que se alimenta la sociedad…

    Son muchos los principios que defiende esta teoría, y muchos los CEREBROS mundiales, genetistas, nutricionistas, arqueólogos, etc que apoyan esta teoría, además de estar más que contrastado que es una forma de alimentación que duplica e incluso triplica las cantidades de micronutrientes (vitaminas y minerales) que la forma en la que se alimenta la sociedad de hoy (a base de carbohidratos, pan , lácteos y azúcares refinados). Además de no nombrar toda la obesidad mundial que causa estos alimentos… en fin, el que quiera opinar que lea, se informe, e investige a fondo

  19. La dieta del paleolítico o paleo dieta, es una dieta en gran parte correcta para la gente que sufre de intolerancia a la lactosa. Pero es un error trasladarla a personas que no tienen intolerancia a la lactosa, ya que seguir una dieta en condiciones de restricción de lácteos a personas que poseen el alelo LP (Persistencia a la Lactosa), es evitar su gran ventaja a la hora de alimentarse de este grupo de alimentos. Se sabe que las células de nuestro cuerpo son capaces de formar las proteínas necesarias para construir las enzimas correspondientes que nuestro ADN traduce en cada uno de nosotros, para poder digerir los alimentos que introducimos en nuestra alimentación. Siendo, por tanto, nuestro ADN, una evolución por mutaciones que permiten adaptarse a los nuevos alimentos que introducimos en la dieta. Con lo cual puedo decir, que gran parte de la población es intolerante a la lactosa,ya que no han estado expuestos a una alimentación rica en lácteos durante años, pero también cierta parte de la población, sobretodo europea, posee la capacidad de digerir alimentos lácteos por haberlo estado hace miles de años. Veo correcto que se aplique la dieta paleolítica para personas que no sean tolerantes a la lactosa. Pero veo perjudicial o incluso negligente, que se permitan dar consejos e incluso hábitos, de evitar la leche a personas que puedan digerirla. Ya que persistir con una dieta sin lácteos a un individuo que posee el alelo LP, hará posible que el operon de la lactosa (gen que permite la transducción de la proteína formadora de la enzima lactasa) se inactive ,y provoque una intolerancia a los lácteos, por el simple hecho de modificar sus costumbres alimenticias.

Los comentarios están cerrados.