El cementerio de los alimentos fracasados

IdeaNo me digas que no tú no juegas a las apuestas cuando eres conocedor del lanzamiento de un novedoso producto alimenticio… un “esto no puede durar mucho” o por el contrario “qué buena idea, seguro que triunfa”. Luego la realidad pone a las apuestas de cada uno en su sitio y unas veces ganas y otras no… tus gustos no tienen por qué coincidir con los de la mayoría y por ende con el balance de cuentas de los fabricantes.

El caso es que continuamente estamos expuestos a nuevos productos, bien en su diseño, en la forma de comerse, en su aspecto o bien en su verdadera naturaleza, pero lo cierto es que, por lo que sea, solo unos pocos terminan quedándose entre nosotros. Hasta el punto de estimarse que anualmente cerca del 90% de los nuevos productos fracasan a largo plazo (incluyendo los que son comestibles y no).

Mi habitual interés por este tipo de curiosidades volvió a hacerse patente el otro día cuando supe de una nueva “creación gastronómica” por parte de Telepizza… se trata de su “Pizzalada” una quimera alimenticia, en su más estricta acepción, cruce de dos conceptos francamente previsibles a tenor de su nombre: pizza + ensalada. Este es su video promocional.


¿Sorprendido? No, estás solo, cuentas con mi apoyo; y para que veas que no somos los únicos en cuestionarse la viabilidad de este tipo de productos, no han faltado los análisis por parte de los consumidores, entre ellos te sugiero que te quedes con este vía @TipodelaBrocha. Con sinceridad no sé dónde puede estar su “plus”: en las cuestiones organolépticas lo dudo (¿ensalada caliente?), ¿acaso en una masa de pizza reblandecida?… si hubiera de decidirme, creo imaginar que el fin comercial de este producto pudiera estar del lado del llamado efecto halo que puede aportar la palabra “ensalada” (saludable) junto al de este tipo de pizzas.

Bien, pero no hemos llegado hasta aquí para hablar de las ¿excentricidades? de una compañía en concreto sino de las de casi todas ellas, desde la más grande a la más pequeña ya que hasta el mejor escribano echa un borrón. A veces pienso que cuanto “mejor escribano” más borrones ya que a fin de cuentas también tienen más posibilidades y posibles (las dos cosas) para lanzar nuevos productos. Sea como fuere, con el fin de hacer un análisis del mercado y de ofrecer un catálogo del “qué no hacer” a la hora de sacar un nuevo producto y aprender de los errores del pasado hay un señor en Estados Unidos, Robert McMath, que ha abierto una especie de supermercado-museo-funeraria en el que se dan cita una buena parte de todos esos productos fracasados. Puedes verlo en un fragmento de este documental:


En él se puede contrastar la efímera vida de “polos” a base de huevos revueltos (para desayunar cómodamente en el coche camino del trabajo), el fracaso de la “nueva coca-cola” de 1985, algunas novedosas (y fracasadas inicialmente) líneas de mercado de fabricantes como Nestlé, etcétera.

Lástima que este museo se encuentre en Estados Unidos, en concreto en Michigan, ya que a buen seguro que de estar más cerca no me costaba reunir a una cuadrilla para hacerle una visita. En cualquier caso, el promotor de esta original idea tiene un libro What were they thinking? (¿En que estarían pensando?) en el que McMath saca a colación algunas lecciones de márquetin tomadas de los errores cometidos.

Y ya que estamos ¿nos cuentas de qué alimento te acuerdas tú, que un día viste y que ya no puede encontrarse en los lineales de un supermercado o en una franquicia?

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Imagen: iosphere vía freedigitalphotos.net