¿Es inevitable engordar con la edad?

No son pocas las personas que se preguntan si el ir ganando años es un factor de riesgo para ir sumando al mismo tiempo kilos. El caso es que la evolución del peso en función de la edad son dos variables que han sido observadas juntas con mucha frecuencia y, cuando se hace, es frecuente encontrarse con este tipo de relación: cuanta mayor es la edad del colectivo que observamos (entre los adultos claro) mayor es la proporción de personas con sobrepeso u obesidad.

Este es un ejemplo de lo que les hablo: Los porcentajes de población en situación de peso normal, sobrepeso y obesidad de la población adulta española en base a su Índice de Masa Corporal (IMC) según la última Encuesta Europea de Salud 2009 (datos del Instituto Nacional de Estadística)

 

 

La realidad es incontestable, a más edad, mayor peso, pero… ¿están relacionadas estas dos variables?, es decir ¿influye la edad como tal en la ganancia de peso?

La respuesta es que no, al menos no de forma causa y efecto pese a que la evolución de ambas variables sea directa, son datos que derivan de un “estudio observacional” y por tanto ineficaz por sus características a la hora de aportar causalidad. Me explico: Se podría observar por ejemplo el consumo de sandía por parte de la población española y los fallecimientos por ahogamiento en piscinas. En esta hipotética y aparentemente ridícula observación quedaría en evidencia que cuanta más sandía consumen los españoles dentro del mismo año más españoles mueren ahogadas en las piscinas. Entonces, ¿hay una relación causa y efecto entre el consumo de sandía y el número de ahogados? La respuesta en este caso, como resulta lógico pensar, es que no. La realidad nos invita a pensar que es en verano cuando más sandías se consumen, y también cuando más se baña la gente y, desde el punto de vista de las probabilidades, cuanto más se bañe una población mayor riesgo de que haya ahogados. Es decir, todo ello ocurre en verano, y el comer sandías no está causalmente relacionado con el aumento del riesgo de morir en una piscina (al menos eso creo).

Con el peso y la edad ocurre igual, son dos hechos que ocurren al mismo tiempo pero que no tienen porqué estar relacionados. En este caso, la explicación de que estas dos variables tengan la misma tendencia (a más de lo uno, más de lo otro) hay que encontrarla en que, con la edad, nos movemos menos, recurrimos más al transporte mecanizado, practicamos menos deporte, nuestra composición corporal cambia (con menor masa magra metabólicamente más activa) etc. que en edades anteriores. Y, al mismo tiempo, comemos igual o incluso más; la alimentación, la «buena (y excesiva) mesa», las reuniones en torno de un mantel, los aperitivos, el picoteo, también desde el punto de vista de las probabilidades, aumentan. En definitiva, con la edad se gana peso no por la ganancia de años como tal, si no por que al ir haciéndonos mayores nuestro balance de energía, aquel que deriva de las calorías “positivas” que ingerimos con los alimentos y las “negativas” que gastamos con la actividad física (o el crecimiento, desarrollo, etc.) tiende, con mayor probabilidad, a ser positivo.

Así pues el mejor consejo que se puede dar en este sentido, es el de tratar de mantenernos lo más activos posible en relación con nuestras circunstancias y, a la vez, cuidar nuestra alimentación ya que es muy probable que no necesitemos tantas calorías como en otras edades.

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