El peso del país. Segunda parte. Oportunidades y elecciones

Este segundo capítulo plantea una pregunta que se habrán formulado muchas personas, tanto las que han pretendido perder peso en serio en algún momento como las que simplemente han “jugueteado” con la idea: Cómo es posible que a pesar de los notables avances de la medicina, las espectaculares herramientas tecnológicas actuales y los millones de euros y dólares invertidos en investigación en este tema todavía no exista un remedio eficaz para prevenir o tratar la obesidad, ¿por qué?

Son centenares por no decir miles las investigaciones centradas en el desarrollo y evaluación de estrategias con el fin de proporcionar a las personas obesas una solución, es decir, a alcanzar y mantener un peso saludable. En este sentido, nadie duda del importante papel que en estos aspectos desempeña la alimentación y, quizá por esta razón, la población general recibe un bombardeo constante de dietas que prometen alcanzar los objetivos de pérdida de peso. Pero al final, estas “soluciones” suelen terminar por hacerse insostenibles y fracasan. Los autores del documental no dudan en afirmar que el mantenimiento de la pérdida de peso es un desafío, un reto, y el éxito del mismo requiere de cambios adecuados tanto en lo que comprende a la alimentación, como a la actividad física. Y esos cambios han de ser sostenidos en el tiempo. Si no, lo más probable, por no decir seguro, es que se fracase en el intento. En líneas generales, los programas de intervención que más éxito han cosechado son los que incluyen cambios en la alimentación y en la actividad física. El “menos plato y más zapato” que defendía hace ya unos cuantos años el Profesor Grande Covián.

En relación al peso, se gane o se pierda –continúa el documental- no hay milagros, todo depende del balance de energía de nuestro cuerpo: Se mantiene un peso más o menos estable cuando comemos y gastamos la misma cantidad de calorías en un lapso de tiempo determinado. Si se comen más calorías de las que se queman los kilos aumentan. Comer menos (o gastar más) hace descender la cantidad de grasa que acumulamos y, por tanto el peso. Al mismo tiempo se hace destacar una teoría que sugiere que si alguien mantiene una situación de sobrepeso u obesidad durante un cierto tiempo, su cuerpo establece ese peso como “normal”, algo que en el documental llaman el «set point«, y el organismo luchará por recuperarlo, en especial, tras haber perdido peso. Una teoría que explicaría en cierta medida el efecto yo-yo, como la tendencia “normal” hacia el mantenimiento de un peso determinado, aunque este sea elevado.

Centrando el tema sobre la alimentación, las razones que nos impulsan a comer son muy variadas, no sólo comemos porque tengamos hambre. Comemos en función de nuestro estado de ánimo: porque estamos aburridos, tristes, cansados, estresados, etc. Así, con mucha frecuencia, se come por razones distintas a las de mantener un buen estado nutricional y por tanto, a la larga, termina por afectar a nuestro peso y eso pone en peligro nuestra salud. En este sentido, el documental apunta hacia determinadas investigaciones que sugieren que pararnos a recapacitar en lo que comemos -y por qué se está comiendo- puede ser un elemento importante para ayudarnos a alcanzar y mantener un peso saludable.

Sobre la actividad física se hace preciso considerar que la mayoría de nosotros pasamos más de la mitad de nuestras horas de vigilia en el trabajo y que este es, normalmente, un trabajo sedentario y, no poco frecuentemente, estresante. A pesar de esta realidad el documental muestra pequeñas estrategias que se pueden implementar con el fin de comer mejor y moverse un  poco más incluso en el trabajo.

Al final todo se trata de tomar decisiones acertadas dentro del abanico de opciones posibles que caracteriza nuestra vida, todo ello en la consecución de metas realistas. Unas metas que con el tiempo (siempre “el tiempo”) harán aumentar las probabilidades de obtener grandes resultados. Con otras enfermedades sucede parecido, por ejemplo, si tenemos la presión arterial alta, el médico nos comunicará una serie de medidas para mejorar esa situación (aparte de las posibles herramientas farmacológicas) esas medidas serán para siempre, no para bajar la tensión durante seis meses y luego olvidarse. Con el tema del peso sucede igual. Ni tan siquiera parecido: Igual. Son situaciones que requieren un trabajo y una vigilancia constantes.

Así pues, al final, toda solución, al menos entre las conocidas, parte de asumir el problema en su verdaderas dimensiones, realizar elecciones acertadas y adoptar cambios permanentes y al mismo que nos mantengan satisfechos.

El próximo capítulo, el tercero, pondrá el acento en la incidencia de este tipo de problemas entre la población infanto-juvenil. Lo veremos.

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Foto 1: akatrya

Foto 2: fantasyhealthball

Foto 3: Thomas Hawk