Teleburger, dígame

Leo con indiferencia, pero también con cierta aprensión, que dos de las principales cadenas de comida rápida, dos de las más conocidas, como son McDonalds y Burger King, están estudiando el diversificar su negocio con el servicio de entrega a domicilio.

Si les soy sincero esta cuestión me la vengo yo preguntando desde hace mucho tiempo casi, casi desde crío, el porqué no tenían estas cadenas servicio a domicilio y por qué el de las pizzas sí. Y al conocerla, qué quieren que les diga, pues que lo primero que he pensado era algo así como que ya tardaban. Tanto McDo como BK ya están ofreciendo este servicio en algunas ciudades de países diversos, pero siempre de manera puntual. Ahora, al parecer, se están planteando el que sea habitual o normal.

Vaya por delante que este tema, el que este tipo de comida te la traigan a casa o que te la tengas que comer en uno de sus locales, no hace que uno tenga un mejor o peor concepto nutricional de la comida en cuestión. Sin embargo, la frecuencia en el uso de estas soluciones en forma de comida rápida o «telecomida» sí es la que me forja un criterio claro: en general da igual la marca, da igual también el lugar de los hechos, tu casa o sus locales, mucho = no recomendable.

La noticia la leí en Expansión y de su titular («David y Goliat en hamburguesas») y contenidos lo primero que me llamó la atención fueron las cifras de negocio de estas dos superpotencias de la comida rápida. Cifras no exentas de diferencias pero astronómicas en cualquiera de los casos, más en uno que otro como digo: los beneficios de Burger King en 2011, 107 millones de dólares; y los de McDonalds en el mismo periodo 5.500 millones, casi ná.

Bueno, pero este no es el caso me llame o no la atención. El caso es que una vez más se confirma la puñetera realidad en cuanto al ambiente obesogénico en el que vivimos. Todo, o al menos gran parte de nuestro entorno está organizado para que la población gane peso y más peso. No digo que esa sea la intención, probablemente la intención original se concrete en las palabras comodidad y conveniencia (conveniencia cortoplacista, se entiende)… y así no se puede seguir.

Que conste, a pesar de repetirme, que ambas franquicias no gozan ante mis ojos ahora de una peor o mejor imagen a resultas de esta iniciativa, ya digo que no va por ahí. Para que entiendan mi sinceridad les comentaré que muy de ciento viento me da el arrebato y voy comer a una de estas franquicias (creo que en toda mi vida estos arrebatos se habrán concretado en diez, no más de una docena de ocasiones) aunque también he de reconocer que en esta suma, el haber aterrizado por un Mc King (o como se llamen) ha respondido más a que eran las únicas opciones posible ante las circunstancias, que a una libre elección entre otras opciones. Como digo, ante futuros arrebatos de esta índole, la posibilidad de que me traigan a casa el «burguer menú» puede verse como una facilidad de la que yo al menos sé que no abusaré. Ni un poquito, porque lo mismo que este tipo de comida me arrebata de tiempo en tiempo, de continúo me aburre sobremanera.

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Foto 1: amee@work

Foto 2: Kris Griffon