¿Este año no hay síndrome postvacacional? Por si acaso hay energía “natural”

No me malinterpreten, no es que eche de menos la fiebre del «síndrome postvacacional», más bien al contrario. Cuando nos lo han metido por las orejas año tras año, me rechinaban los dientes viendo algunos de los despropósitos que se pueden llegar a decir para paliar este síndrome: que si es mejor comer esto y lo otro, que merece la pena tomar un determinado suplemento de chorradinas vitaminas con minerales, etc. No me extrañaría que con la que está cayendo es probable que la conmoción sea más habitual en el momento que uno se va de vacaciones y se pregunte si su puesto estará ahí, esperándole, a la vuelta; más que todo lo contrario. En fin.

No sé si coincidirán conmigo pero este año se le ha dado mucha menos caña al tema posvacacional, o yo al menos no lo he percibido tanto. Supongo que todo ello habrá sido a pesar de todos esos laboratorios que, preocupados sin desánimo en nuestra salud, nos suelen poner al alcance de la mano todo tipo de soluciones a base de comple y suplementos.

La verdad es que no me había dado cuenta del tema hasta que esta semana llegó a mi correo uno de esos mensajes a los que una vez te suscribes, sin saber muy bien dónde te metes. El correo en este caso era de una conocida empresa de complementos y suplementos (muy naturales) y me recordaba la existencia del mencionado síndrome. Y qué mejor que ayudar a pasarlo con “energía natural”. Caramba.

 

La pregunta obvia que vino a mi mente fue, ¿y que demonios será “energía natural”? En mis tiempos de universidad me hablaron de energía potencial, cinética, nuclear, química (esta la descarté inmediatamente de la lista de candidatas para ser “naturales”), térmica, eléctrica, radiante, etc. pero jamás “natural”. Luego sabes que algunas son más “peligrosas” que otras, más o menos contaminantes… ¿pero “natural”? Así qué, espoleado por la curiosidad, no pude por menos que pinchar en el enlace para ver a qué se refería, en vez de mandar directamente el correo a la papelera (donde más tarde terminó, eso sí).

Bien, la empresa en cuestión propone hacer frente al síndrome postvacacional con energía “natural” a base de consumir un producto ad-hoc (por cierto he de decir, no es broma, que mi ordenador se bloquea motu proprio cuando trata de abrir determinadas páginas… y una era esta):

La gama de [XXXXXXXX] te carga de energía y vitalidad y te ayuda a vencer el síndrome postvacacional…

Es el primer suplemento energético 100%  NATURAL que potencia la vitalidad del organismo en estados de requerimiento físico e intelectual.

reza textualmente su publicidad.

Y bien ¿qué elementos adornan a este producto para lograr este prodigio?

Bueno pues depende de la variedad por la que se decanten. Está la fórmula Classic, la Junior, la Plus y la Sport (ya saben dicho todo en inglés parece que suena como más serio), todas con su matiz particular. Suponiendo que tengamos un síndrome descomunal, yo me decantaría por usar la versión Plus que es de sabor mandarina para más señas. Por cierto, ¿no resulta extraño, incluso chocante que entre tanta “naturalidad” este producto no tenga nada de mandarina entre sus ingredientes, (y ya que estamos ni de fresa que es el sabor del Junior; ni de frutas del bosque, sabor del Classic; ni de plátano, sabor del Sport)

En la página web de la versión Plus se informa que tiene Ginseng, fosfato bicálcico, metionina, pantotenato cálcico, glucosa, fructosa y jalea real fresca (fresca sí, a mí también me ha llamado la atención).

Veamos ahora qué dice la EFSA a cerca de los posibles beneficios sobre la salud de estos ingredientes en su documento REGLAMENTO (UE) Nº 432/2012 por el que se establece una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos distintas de las relativas a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños, del que ya hablé en esta entrada

  • Ginseng: No aparece mencionado.
  • Fosfato bicálcico: No aparece, pero también es cierto que esta sal es una forma de vehiculizar el calcio, mineral que sí tiene declaraciones atribuidas y más en concreto relativas a su contribución en el metabolismo energético, al normal funcionamiento de los músculos y de la neurotransmisión (entre otras que vienen menos al caso). Pero seamos sensatos, un único vaso de leche, un yogur, un puñado de almendras aportan, de largo, más calcio que un chute de este producto y probablemente en una forma mucho más biodisponible.
  • Metionina: No aparece. Se trata en este caso de un aminoácido esencial azufrado que puede obtenerse con facilidad en una normal y diversificada alimentación.
  • Pantotenato cálcico: No aparece, pero al igual que con el calcio se trata de una forma de vehiculizar frecuente el ácido pantoténico o vitamina B5. Esta vitamina sí que tiene declaraciones atribuibles en el mencionado documento, en concreto a la hora de contribuir al metabolismo energético normal, ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga y contribuye al rendimiento intelectual normal (y otras). Pero ¿saben de dónde le viene el nombre a esta vitamina? Del griego “pantos” que significa en todas partes. Es decir, es una vitamina que está en mayor o menor medida presente en todos los alimentos y su deficiencia es prácticamente desconocida y en cualquier caso ligada a la desnutrición (situación que no creo que sea el caso de aquel sujeto aquejado de síndrome postvacacional)
  • Jalea Real: No aparece.

En resumen:

Si tienen o creen tener síndrome postvacacional les voy a dar un consejo mejor que la toma de suplementos de vitaminas y demás: coraje… y buenos alimentos. Les saldrá más a cuenta, se ahorrarán un pastizal y espero que después de leer esta entrada, además, ganen en tranquilidad espiritual.

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Foto 1: red.entropy