Pues no, ¡el agua mineral no hace maravillas!

No sé que le parecerá esta entrada a un amigo que tengo publicista (o publicitario, que sé que con esta terminología hay ciertas tiranteces dentro del gremio), pero he de reconocer que la última campaña de AquaBona a mí me mola y mucho. Sin tonterías, sin alegaciones absurdas o imposibles (o ilegales); y que cuando te la encuentras en formato papel dice tal que así:

¿Crees que al agua mineral natural hace maravillas?

¡Pues no! Lo que hacemos es una botella especial neveras.

Así de claro, como el agua que anuncian. Al pan, pan; y al vino, vino.

Con el fin de evitar suspicacias supongo que he de volver a aclarar que no tengo mayor relación con la industria alimentaria que aquella derivada de hacer diariamente la compra, como casi todo el mundo. Así que no venga nadie a decir que si trabajo a sueldo de estos señores o si me envían periódicamente hidratantes lotes de agua o de lo que sea, porque no. Esta publicidad me gusta y punto. Y el agua que bebo es la del grifo. Y digo que me gusta porque en su mensaje está implícito que con esto del agua mineral se han dicho muchas tonterías en materia de publicidad y que ellos (al menos con esta campaña) no las van a decir.

Se han dicho, o no se han dicho. Ya que en no pocas ocasiones a base de no decir nada y «al dejar volar» la imaginación del consumidor se han dado a entender auténticos disparates. Recuerdo no hace muchos años una publicidad “muda” de otra conocida marca de agua mineral. Magnífica en su planteamiento porque decir, decir, lo que se dice decir, no decía nada, así que poco se les podía atacar con aquello de hacer alegaciones falsas. A ver si se acuerdan: Aparece en pantalla un vaso con un dedo de aceite en el interior; luego una botella de la conocida marca de agua mineral; y escancia lenta pero continuadamente su contenido llenando poco a poco el vaso mientras, claro está, el aceite permanece por arriba, en la superficie, hasta que termina por rebosar y lo primero que se derrama es el aceite, quedando un límpido y transparente vaso de agua lleno hasta el borde. A continuación una leyenda, el eslogan, “agua -xxxx-xxxxx- elimina lo que te sobra”.  El anuncio fue retirado, creo, porque daba a entender (sin decir nada, y en ello radica la pericia de aquel anuncio) que a base de beber de esa determinada marca de agua se iba a eliminar grasa. Dando a entender, si quieren, que bebiendo agua se adelgazaría. (Nota: He tratado de buscar por todos los medios y colgar en esta entrada el anuncio en la red, en youtube, en buscadores de videos diversos, etc. pero no ha habido forma de encontrarla. Ya digo que no es demasiado antigua, del 2005 más o menos. Si por favor algún alma caritativa me la pudiera hacer llegar se lo agradecería)

Pues lo dicho, si no tienen concretos problemas de salud no esperen maravillas en el consumo de un agua mineral específica más que la racionalmente previsible, es decir, la de mantener un correcto estado de hidratación. Y voy más allá, beban agua del grifo, fíltrenla si quieren; aun recuerdo la cara de asombro que se les quedó a los organizadores de un evento cuando D. Manuel Toharia mostró su desacuerdo porque le hubieran puesto agua mineral embotellada junto al estrado en el que hablaba (en el marco de “Canales para comunicar la ciencia en la Sociedad Red” en 2011). Él comentó que el consumo de este tipo de agua no se justificaba ni por cuestiones de salud ni organolépticas en base tanto al alto precio de la misma como por las razones ambientales derivadas de su producción, y que la próxima vez que viniera quería agua del grifo. Sabias palabras… y ahorradoras.