“Por una comida sana, tú decides”. Un proyecto de la Universidad de Navarra

Hay algunos eslóganes que me gustan y uno de ellos es este:

 

 

 

En él se hace descansar en cada uno la responsabilidad de alimentarse de forma correcta. Vale que no es muy pegadizo, hay que reconocerlo, pero transmite un mensaje adecuado teniendo en consideración que no pocas personas y en no pocas ocasiones suelen hacer recaer el infortunio de su mala alimentación en otros factores circunstanciales. Factores que, es cierto, pueden condicionar en cierta medida las opciones de cada uno, pero que no suelen ser determinantes. El factor determinante casi siempre es nuestra voluntad. Una voluntad instruida, una voluntad educada y una voluntad previsora. No valdría por tanto decir eso de: «Como no voy a comer hoy a casa y tampoco me he traído nada, me pillo de la máquina un par de bolsas de patatas fritas, una chocolatina y dos refrescos… porque es lo único que hay«. Una voluntad con las características antedichas (instruida, educada y previsora) habría previsto y elegido mejor ante la posibilidad de quedarnos a comer ése día en el curro.

 

El eslogan en cuestión da nombre a un proyecto de la Universidad de Navarra que tiene por objetivo el promover la mejora de los hábitos alimentarios. Los profesionales al frente de del proyecto pertenecen el Área de Medicina del Trabajo del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la Clínica Universidad de Navarra y de los departamentos de Medicina Preventiva y Salud Pública y de Ciencias de la Alimentación, Fisiología y Toxicología de la Universidad de Navarra. Esta campaña tiene su página web y la pueden consultar en este enlace.

A pesar de que hay algunos detalles muy puntuales en el proyecto con los que no coincido, en líneas generales me gusta mucho. En especial una de las primeras iniciativas llevadas a cabo que consiste en instalar una máquina expendedora (vending) que incluye en su oferta exclusivamente una variedad de alimentos y bebidas “saludables” (nótese que lo he puesto entre comillas ya que considero que la saludabilidad no depende tanto del alimento en sí mismo si no del uso que le demos en términos de frecuencia y cantidad -puedes consultar este enlace al respecto de este concepto). El caso es que algunos de los productos que ofrece son: ensaladas, frutos secos, productos bajos en grasa, fruta fresca, cereales integrales, palitos de pan, agua, bebidas isotónicas o refrescos sin azúcar, entre otros.

No estaría mal que este tipo de iniciativas se empezaran a extender y que en aquellos espacios públicos típicos, la población de máquinas expendedoras estuviera marcada por la presencia de las de este tipo y no tanto de las que ya conocemos. De momento me parece más que merecido el reconocer y aplaudir este tipo de prácticas campañas.

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Foto: hostelvending.com