Tenedores inteligentes y otros chindogus

HAPIforkParece mentira pero a pesar de lo que ya llevo visto mi capacidad de asombro no decae o, si lo prefieres ver de la siguiente manera, a la larga siempre hay alguien que inventa la enésima absurdez que termina por sorprenderme (aunque en realidad lo que me sorprende es la amplia acogida que reciben).

La última de la lista es el “tenedor inteligente”. Al menos tal es la traducción, bastante libre, que una buena parte de los medios han dado para el denominado de forma concreta como “HAPIfork”, algo así como “Tenedor feliz”… y que yo lo voy a apodar cariñosamente como “Forki”.

Es posible que te estés preguntando cuáles son las habilidades de «Forki», el tenedor inteligente. Pues bien, te cuento. En esencia se trata de un artilugio (gadget lo llaman los amantes de la tecnología más actualizados) con forma de tenedor y que te informa a base de pitidos y vibraciones del ritmo con el que te estás llevando a la boca los distintos bocados de tu comida. Así, si tu ingesta es demasiado rápida y estás entregado a la comida como si acabaras de salir de la isla de “Supervivientes” el tenedor pita y vibra, aconsejándote que disminuyas el ritmo. Luego, además, los datos se pueden descargar bien en tu ordenador, bien en tu teléfono (también “smart”, of course) gracias a una aplicación ad hoc con la que incluso podrás compartir tus ¿logros? en las redes sociales… Sinceramente desconozco la finalidad de esta última función. Puedes ver algunas de sus «utilidades» en este vídeo.

En principio, la idea no es del todo descabellada… lo que falla a mi juicio es, como en muchos de estos casos, su aplicabilidad, su falta de sentido en el día a día. El caso es que en la mayor parte de los sitios consultados “el tenedor inteligente” se promociona como un tenedor para adelgazar o contra la obesidad.

Veamos, la mayor parte de los estudios observacionales y algunos de intervención apuntan hacia el hecho de que entre las personas que comen más rápido hay mayores índices de obesidad. Para profundizar sobre este hecho puedes consultar algunos de estos estudios en los siguientes enlaces y si te interesa el tema ya puedes seguir investigando sobre el tema a partir de ahí:

 

Precisamente es este elemento, la velocidad a la que se realizan las ingestas, el que trata de ayudar a controlar «Forki» pero, seamos sensatos, parece poco práctico. De hecho, se necesitaría una cubertería y una vajilla “inteligentes” ya que… por ejemplo: ¿cómo como el yogur con el tenedor?, ¿y la sopa de fideos?, ¿y la hamburguesa (que normalmente se come con la mano)?, ¿qué se hace si se come fuera de casa? Etcétera. Dar respuesta a estas preguntas no es imposible, de hecho, para las primeras todo apunta a que también hay una HAPIspoon (cuchara «inteligente» que de momento no aparece en la página del fabricante) pero es la situación en general la que no parece muy lógica.

La obesidad es un problema con múltiples facetas y que requiere un abordaje mucho más conceptual que el que ofrece esta herramienta por si sola cuya utilización continuada puede llegar a ser enervante. Sería algo así como empezar a preocuparse por el color del cohete cuando alguien se propone mandar un satélite a Júpiter… cuestión sobre la que no me cabe la menor duda que habrá trascendentales implicaciones… pero el color del cohete no parece a priori la cuestión más importante por la que empezar un proyecto de semejantes dimensiones.

Este invento me ha traído a la memoria otros ya olvidados pero igualmente “esperanzadores” en su lanzamiento. Por ejemplo la baldosa “inteligente” que te habla, te manda mensajes y te informa de las veces que has visitado la nevera entre horas, el tiempo que has permanecido frente a ella, etc., no creas que te engaño; más reciente (presentada en la misma feria que “Forki”) es la nevera “inteligente” que además de informarte de la fecha de caducidad de los productos que contiene, te asegura  que cada usuario de la casa tenga su propia dieta detallada (quizá no esté tan lejano el día en el que las neveras «inteligentes» escriban este tipo de blogs)

En resumen, con todos los respetos hacia su inventor, a mí esto me parece un “chindogu como la copa de un pino. Un “chindogu” es un vocablo japonés que resume una categoría de inventos que, siendo aparentemente prácticos, terminan por resultar absurdos. Entre los chindogus más clásicos están el “masticómetro”, casco con mentonera que contabiliza las veces que se mastica, o las gafas-embudo, para aplicarse las gotas o el colirio en los ojos (ver este enlace).

Ahora que lo pienso… baldosa “inteligente” + “masticómetro”  + “Forki” = adelgazamos y todo

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Foto: HAPILABS