Adiós al evangelio dietético según San Magro

Las dietas bajas en grasa no son la mejor estrategia para adelgazar

Así de contundente podría enunciarse el principal hallazgo de un importante estudio recientemente publicado en la prestigiosa revista The Lancet de la mano de los principales investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard.

A la Barbie desgrasada le están dando por todos lados
A la Barbie desgrasada le están dando por todos lados

Es posible que muchos lectores estéis aun en estado de shock al contrastar que uno de los principales dogmas, por no decir el que parecía más solido, al respecto de cómo comer para adelgazar se viene abajo de una forma tan demoledora. En realidad, el cuestionamiento de esta estrategia dietética en pos del adelgazamiento hace tiempo ya que se viene cuestionando y se observa como a cada estudio que se publica, ese castillo en apariencia inexpugnable que era la dieta baja en grasa para adelgazar, se está deshaciendo poco a poco, como un castillo de arena construido en horas de marea baja y que ahora la marea alta de la evidencia científica se lo está comiendo.

Pero sin lugar a dudas este estudio “Effect of low-fat diet interventions versus other diet interventions on long-term weight change in adults: a systematic review and meta-analysis” (Efecto de las intervenciones con dietas bajas en grasas frente a otras intervenciones dietéticas para la pérdida de peso a largo plazo: una revisión sistemática y meta-análisis),  va más allá de ser una ola más que socava poco a poco el evangelio según San Magro. Lo que supone, más bien, es un tsunami que deshace a escombros el castillo antigrasa y que se debería de traducir en un cambio de paradigma en la práctica clínica de todo profesional sanitario que se precie a la hora de abordar la pérdida de peso.

Ya va siendo hora de un cambio de paradigma
Ya va siendo hora de un cambio de paradigma

En detalle

El estudio como digo es de los más “gordos” realizados hasta le fecha sobre esta materia y como decía antes está firmado por varios de los más prestigiosos y reconocidos investigadores de la materia.

Sus conclusiones textuales, que luego veremos literalmente, provienen de una nueva revisión en la que se han analizados los datos de 53 estudios previos sobre las intervenciones dietéticas bajas en grasa implicando a una muestra entre todos esos estudios de casi 70.000 adultos.

El objetivo de este estudio consistió en averiguar cuánto de eficaces eran a largo plazo (un año o más años desde el inicio de la intervención) las dietas bajas en grasa para la pérdida de peso.

En general los datos de muchos ensayos clínicos incluidos en este metaanálisis ofrecieron pruebas concluyentes para atribuir a las dietas bajas en hidratos de carbono una eficacia superior que las dietas bajas en grasa en la pérdida de peso, ayudando de esta forma a alcanzar pérdidas superiores de más de 1,1 kg de las primeras frente a las segundas pasado un año.

No obstante lo dicho hasta aquí, es imprescindible mencionar que el estudio también halló que las dietas bajas en grasa siguen siendo eficaces (aunque no tanto como las otras.

El estudio también tiene sus limitaciones y es preciso reconocerlas:

 había una importante variabilidad en el número de participantes en los ensayos incluidos en el metaanálisis;

 Además las muestras eran relativamente heterogéneas (unos incluían personas sanas, otros con diversas enfermedades crónicas, etcétera),

 Sobre las dietas en sí, las definiciones de “dieta baja en grasa” de los diversos ensayos en estudio tampoco era unánime, oscilando entre dietas de menos del 10% del Valor Energético Total de la dieta en forma de grasa a menos del 30% y,

 Y última, la supervisión por parte de los profesionales en los distintos ensayos clínicos considerados y el empeño de estos hacia los pacientes para el seguimiento de las dietas también fue bastante heterogéneo.

Los datos del estudio 

La media de pérdida de peso en todos los sujetos (68.128 adultos) considerados en todos los estudios de este metaanálisis fue de 2,71kg después del periodo promedio de un año de seguimiento.

Los resultados de los estudios realizados con dietas bajas en hidratos de carbono resultaron más favorables para la pérdida de peso que los estudios que contemplaban intervenciones con dietas bajas en grasa, tanto como los ya mencionados 1,1 kg menos.

También se encontró que ofrece más ventajas cara a la pérdida de peso hacer una dieta baja en grasa que seguir con la dieta habitual.

No obstante, y este dato me parece especialmente revelador, no se encontraron diferencias significativas para el adelgazamiento cuando se comparó la pérdida de peso lograda con dietas de bajo contenido de grasa con las dietas altas en grasa. Dicho de otra forma, una vez “a dieta” la cantidad relativa de grasa presente en esa dieta no va a marcar una gran diferencia en la magnitud del adelgazamiento, ya sea una dieta baja en grasa o… fíjate bien, alta en grasa

Las conclusiones de los autores

Fueron dos, textualmente las siguientes:

Estos hallazgos sugieren que el efecto a largo plazo de las dietas de adelgazamiento de bajo contenido en grasas dependen principalmente de la intensidad con la que se efectúe la intervención más que de su porcentaje de grasa y,

Ante intervenciones dietéticas de intensidad similar, los ensayos clínicos controlados y aleatorizados realizados hasta la fecha no aportan evidencia suficiente que apoye el uso de dietas de bajo contenido graso frente a otro tipo de intervenciones dietéticas con el objetivo de perder peso a largo plazo.

Cuestión de porciones y de adherencia
Cuestión de porciones y de adherencia

Mi interpretación (luego ya que cada uno vea)  

Todas los planes dietéticos formulados “con cabeza” encaminados a la pérdida de peso funcionan más o menos con independencia de la proporción entre grasas e hidratos de carbono siempre y cuando se apliquen de forma seria y convencida a lo largo del periodo de intervención.

En cualquier caso, las dietas bajas en grasa no se han revelado como mejores que ningún otro planteamiento dietético. Más al contrario, visto lo visto, no son la mejor elección.

Esto no quiere decir, ni mucho menos que las dietas bajas en grasa sean ineficaces, simplemente se apunta con bastantes argumentos a su favor a que estas dietas no son, por definición, las mejores. Así que, probablemente a muchos les toque cambiar el chip.

Por último, una duda: ¿sería razonable sospechar que distintas dietas en su reparto de macronutrientes pudieran ofrecer resultados distintos en personas distintas? Creo que tal y como están las cosas a día de hoy, no es una duda descabellada.

Mientras tanto y en mi opinión, la adherencia a la dieta al nuevo y mejor hábito dietético es el elemento clave a considerar. Probablemente si fuéramos ratones de laboratorio cualquier dieta nos valdría para adelgazar y mantener el peso ya que solo podríamos comer aquello que nuestro cuidador nos proporcionara… pero como no lo somos, la adherencia va a ser uno de los principales elementos a considerar, sobre todo a largo plazo.

Nota: el estudio en cuestión también ha sido abordado en otros blogs de prestigio como el de Luis Jiménez (@centinel5051) en este enlace

———————————————————

Premios Bitácoras 2015Si te gusta El Nutricionista de la General me harás muy feliz si votas sus contenidos al Premio Bitácoras 2015 al Mejor Blog de Salud e Innovación Científica. Puedes hacerlo en este enlace
¡Gracias!

 

———————————————————

2 comentarios en “Adiós al evangelio dietético según San Magro

  1. Estoy leyendo el último “Aló, Comidista”, y me ha parecido muy curioso lo siguiente:

    «Los pescados con más proteína también son los que aportan más grasa, como el bonito o el atún, así que diría que no son muy compatibles con la dieta de musculoca despechada»

    Esto lo dice Mónica Escudero, en el MISMO PÁRRAFO donde te citan a ti, Juan Revenga.

    A mí me ofendería que me asociaran a un comentario de tal calibre, sinceramente…

  2. ¿Cuál es la definición de dieta baja en hidratos de carbono? ¿Se refiere solo a la reducción/eliminación de azúcares libres y alimentos de alta carga glucémica o a una reducción de los alimentos con alto contenido en hidratos, independientemente de que sean de absorción rápida o lenta?
    Gracias.

Los comentarios están cerrados.