COVID-19: Recomendaciones dietéticas ante el contagio y en el caso de pacientes leves

Las recomendaciones dietéticas ante COVID-19 son idénticas que las que se dirigen y se han dirigido siempre a la población general en situación de normalidad

Mira, no te voy a marear, si quieres ahorrarte lo que viene a continuación, vuelve sobre tus pasos y lee el encabezamiento en color verde, el de aquí arriba. Y ya está, eso es todo lo que necesitas saber.

Sé que no hace falta, pero aun así te lo traduzco… ¿que cómo hemos de comer en esta situación de alarma? Pues como siempre se ha dicho que había que comer. Igualito. Tanto para prevenir el contagio como para hacer frente a una convalecencia -leve- por COVID-19

Ahora, si te apetece obtener algo más de justificación sobre estas recomendaciones puedes seguir leyendo y acceder al documento de posicionamiento que ayer jueves 19 de marzo publicó la Academia Española de Nutrición y Dietética junto al Consejo General de Colegios de Dietistas-Nutricionistas y que se titula Recomendaciones de alimentación y nutrición para la población española ante la crisis sanitaria del COVID-19.

Puedes pinchar aquí o en la imagen para descargar el documento completo

El documento en sí, además de hacer una puesta en situación bastante coherente, sensata y práctica del asunto del COVID-19, relativo a su origen, propagación y las medidas de seguridad propias de nuestro entorno, ofrece una perspectiva consistente con la evidencia más actual al respecto de cómo alimentarnos, qué comprar y cómo realizar esa compra. Aunque el documento abarca 22 páginas y va directamente al grano, no me resisto a compartir con vosotros en este blog los mensajes más prácticos:

Sobre la posibilidad de evitar el contagio con alimentos concretos

El documento es claro: “el consumo de determinados alimentos o seguir una dieta determinada no puede prevenir ni disminuir el riesgo de contagio en personas sanas”. Además, “en personas enfermas la dieta solamente podría ayudar en el manejo de los síntomas de la propia enfermedad, pero en ningún caso tratarla

Ya sé que te gustaría que fuese de otra forma, pero no existe ningún alimento-escudo o alimento-talismán, quizá hayamos visto demasiado X-men (y women) pero no podemos driblar a nuestra propia biología y, en el mejor de los casos, estando perfectamente desarrollados y estando perfectamente alimentados no lograremos hacernos inmunes al famoso virus. Pasa parecido que con la gripe estacional, nadie, por muy buena salud que tenga, está exento de contagiarse. otra cosa es cómo le afecte una vez adquirida.

No hay que fomentar el consumo de complementos vitamínico minerales para mejorar el sistema inmunitario. Y de preparados herbales tampoco

La pregunta del millón: ¿Y algún suplemento (en plan superratón), tampoco?

Pues no, tampoco. El texto concreto del documento dice a este respecto: “aunque algunos nutrientes como el cobre, folatos, hierro, selenio, vitamina A, vitamina B12, vitamina B6, vitamina C, vitamina D y zinc, contribuyen al normal funcionamiento del sistema inmunitario, tal y como establece la European Food Safety Authority (EFSA) es improbable que potenciar su consumo, se asocie a un menor riesgo. Por ello, NO hay que fomentar su consumo para este fin. Esta conclusión se mantiene incluso tras revisar con detenimiento un artículo de revisión sobre potenciales intervenciones dietéticas en coronavirus (34), reforzado por las conclusiones de un trabajo realizado sobre SARS, MERS y COVID-19”. Puedes tirar más de este hilo en el post “No necesitamos suplementos nutricionales, sino comer mejor”.

¿Y los probióticos, yogurcines y demás?

¡Ja, tampoco! Ya les gustaría a muchos. Pero no. Textualmente el texto comenta lo siguiente: “No existen pruebas de que los lácteos fermentados o los complementos de probióticos, prebióticos o sinbióticos puedan ayudar, prevenir o disminuir el riesgo de infecciones en general”. No obstante, sí que pudiera tener una mayor utilidad práctica el siguiente comentario: “algunos estudios ponen de manifiesto que en varios pacientes de COVID-19 se identificó disbiosis microbiana, es posible que el uso de prebióticos o probióticos (en forma de complementos alimenticios con una variedad cepas) pudiera evitar [una] infección secundaria por translocación bacteriana”.

Anda, haz como Tom y márcate un #YoMeQuedoEnCasa

Entonces ¿cuáles son esos consejos buenos?

Pues como te decía son los de siempre. Que se resumen en siete, no más. No voy a entrar en la justificación de ellos, para eso tienes el texto original, pero te recuerdo los titulares, e incluyo un link a otros artículos históricos de este blog donde ya se ha hablado del tema en cuestión:

  1. Mantener una buena hidratación: En relación a la probabilidad del aumento de la deshidratación vinculado a estados febriles. Se recuerda además que, la leche y los zumos de fruta, no se han de considerar como primeras opciones de hidratación habitual. El agua de grifo, en nuestro país, es una opción perfectamente válida accesible a todo el mundo.
  2. Tomar al menos 5 raciones entre frutas y hortalizas al día: De lo que ya hemos generado ríos de tinta en este blog, pero bueno, aquí tienes una forma especialmente fácil y práctica de hacerlo y que me gusta especialmente compartir… porque además es una herramienta educadora.
  3. Elegir el consumo de productos integrales y legumbres: Te conté lo de los cereales aquí, lo de la fibra con más detalle aquí y lo de las legumbres aquí… entre muchos otros sitios
  4. Elegir productos lácteos (leche y leches fermentadas/yogur) preferentemente bajos en grasa: En este caso sí que quiero hacer dos aclaraciones (presentes dentro del propio documento): “A pesar de que el consumo de lácteos no es indispensable para la salud ósea, en poblaciones con un alto índice sedentarismo y otros factores que influyen negativamente en la salud ósea se recomienda el consumo de lácteos como fuente de calcio. Actualmente existe controversia sobre si se debe o no recomendar productos lácteos desnatados, pero hasta que la controversia científica se resuelva, a la AEND le parece más prudente seguir recomendando lácteos desnatados para los adultos, tal y como se hace en las guías dietéticas basadas en alimentos de los países de nuestro entorno”. Ver este y este enlace al respecto de la conveniencia de los lácteos desnatados.
  5. Consumo moderado de otros alimentos de origen animal dentro de las recomendaciones saludables: Tal y como lo hemos comentado en varias ocasiones, ¿te acuerdas?
  6. Elegir el consumo de frutos secos, semillas y aceite de oliva: Más de lo mismo, por ejemplo aquí con los frutos secos, y aquí con el aceite de oliva.
  7. Evitar los alimentos precocinados y la comida rápida: Sí, lo de siempre que hemos dicho por activa y por pasiva.
No olvides lavarte las manos

Yo lo dejo aquí, en el documento como te digo hay muchos más apartados:

  • Cómo realizar una compra saludable, sostenible y responsable desde el punto de vista del riesgo de contagio
  • Qué comprar en periodo de cuarentena.
  • Cuáles son las recomendaciones dietéticas en el caso de pacientes críticos ingresados en la UCI por COVID-19
  • Indicaciones en el caso de embarazo y lactancia, teniendo en cuenta, eso sí, la escasa evidencia en concreto sobre COVID-19 y en base a pruebas indirectas con SARS y MERS.
Recuerda, cocinar se asocia con mejores hábitos dietéticos

Lo que echo de menos: aprovechar la cuarentena para cocinar más

La verdad es que me parece un documento estupendo, no porque aporte grandes novedades sino porque aporte ese punto de racionalidad tan necesario en muchas ocasiones, aunque sea repitiendo lo que ya sabemos. En este caso serviría para remachar ese conocimiento. Pero por aquello de hacer mi aportación y a modo de ver este documento, yo hubiera hecho un llamamiento a todas aquellas personas que pudieran, para que cocinaran más y mejor.

Siempre he sostenido que el hecho de cocinar se ha asociado a un mejor patrón de alimentación (mira este post y este otro). Afortunadamente, en las actuales circunstancias (y que duren e incluso mejoren) no hay desabastecimiento de alimentos, y mucho menos frescos; y siendo que la razón/excusa que se suele interponer la gente para no cocinar es la falta de tiempo… esta pudiera se una buena ocasión para muchos para retomar buenas costumbres. Y adquirir práctica.

Si la falta de recursos culinarios es una traba, se me ocurre (bueno, la verdad es que se le ocurrió el otro día a mi santa) que lo que se debería hacer es poner en contacto a los niños con los abuelos y así matamos 4 pájaros de un tiro, un win-win-win-win como la copa de un pino (¿quién da más?):

  • Invertimos en buenos hábitos.
  • Los niños aprenden (educamos)
  • Presamos una necesaria atención a nuestros mayores que nada les haría más felices que sentirse útiles.
  • Recuperamos recetas de nuestros padres… y vaya a saber usted si de nuestros abuelos.

No me quiero ir sin desearos a todos un todo-lo-feliz-que-se-pueda-confinamiento y recordando que #YoMeQuedoEnCasa.


7 comentarios en “COVID-19: Recomendaciones dietéticas ante el contagio y en el caso de pacientes leves

  1. Excelente artículo, claro y lleno de información útil. Yo solo quería apuntar a ese “lo que hecho de menos”, un fallo sin importancia pero que daña la vista.

  2. Son los mismos consejos de siempre. Independientemente de estar sano, de ser diabético… Cortáis y pegáis.
    Por cierto. Qué sentido tiene el “bajo en grasa”.
    Y porqué las harinas (pese a ser refinadas?
    No estamos evolucionando…

  3. Hola Toni,
    Gracias por tu comentario, aunque me da que te quedas a medias en la lectura. Si siguieras los enlaces, tal y como se sugiere (porque, cojones, para eso se ponen) probablemente, quedarían respondidas muchas de tus preguntas.
    Saludos.

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