Dieta macrobiótica: recomendaciones en parte razonables sustentadas en una doctrina acientífica

Tras una apariencia saludable, la dieta macrobiótica puede esconder restricciones injustificadas y peligros reales, sobre todo en pacientes con cáncer, embarazadas y niños según la ciencia

¿Se pueden formular recomendaciones dietéticas adecuadas partiendo de ideas carentes de respaldo científico? Por supuesto. Hasta un reloj parado marca la hora correcta dos veces al día. Y eso no lo convierte en un instrumento fiable.

Peces Yin Yang, por José María Baquero | scalae

Con la dieta macrobiótica sucede algo parecido. Algunas de sus recomendaciones pueden coincidir con las de una alimentación saludable, del mismo modo que un código moral inspirado en una determinada religión puede promover conductas humanamente valiosas. Sin embargo, la bondad de algunos preceptos no demuestra la validez del marco místico que los sustenta ni permite extender esa validez al conjunto de sus recomendaciones. En este caso, que ciertas recomendaciones dietéticas sean razonables no convierte la macrobiótica en un sistema basado en la ciencia.

Junto a esos aciertos, la dieta macrobiótica también incluye recomendaciones potencialmente perjudiciales y promesas terapéuticas peligrosas.

La cara y la cruz dietéticas de la macrobiótica

En sus versiones menos restrictivas, la dieta macrobiótica reúne diversas recomendaciones compatibles con una alimentación saludable. Concede protagonismo a los cereales integrales, las legumbres y las verduras, prioriza los alimentos frescos y limita el consumo de alcohol y productos ultraprocesados. Todo ello puede favorecer una mayor ingesta de fibra y mejorar la calidad global de la alimentación.

No obstante, junto a ellas aparecen restricciones carentes de respaldo científico. Es el caso de la exclusión de las solanáceas, como el tomate, el pimiento, la berenjena o la patata, por sus supuestos efectos «desequilibrantes».

La bondad de algunos preceptos no demuestra la validez del marco místico que los sustenta ni permite extender esa validez al conjunto de sus recomendaciones

En sus modalidades más estrictas, la dieta puede limitar drásticamente las frutas, los lácteos y los alimentos de origen animal. Las formulaciones más extremas de George Ohsawa llegaron incluso a recomendar la restricción de agua. Estas prácticas pueden incrementar el riesgo de déficits nutricionales graves. Históricamente se han asociado con hospitalizaciones, escorbuto, insuficiencia renal y algunas muertes por desnutrición y deshidratación, aunque no existe un registro sistemático que permita cuantificar estos fallecimientos con precisión.

¿Cuál es la base de las recomendaciones de la dieta macrobiótica?

Esta dieta clasifica los alimentos según los principios del yin y el yang, entendidos como cualidades opuestas que deben mantenerse en equilibrio. A cada alimento se le atribuyen características yin o yang: unos serían expansivos o fríos y otros, contractivos o cálidos. A partir de esta interpretación se decide cuáles deben priorizarse, limitarse o excluirse.

Estas categorías, a menudo descritas mediante el término “energía”, pertenecen a una concepción filosófica de la salud. No se refieren a una magnitud física o nutricional y nada tienen que ver con los nutrientes o las kilocalorías.

¿Qué se sabe desde la ciencia sobre la validez de la dieta macrobiótica?

Diversos organismos, sociedades científicas y publicaciones especializadas se han pronunciado sobre la dieta macrobiótica y, en particular, sobre su uso en el cáncer y otras situaciones de salud.

  • Cancer Research UK afirma de forma explícita que no apoya el uso de dietas macrobióticas en personas con cáncer.
  • El National Cancer Institute señala que no se han publicado ensayos clínicos, estudios observacionales ni estudios piloto que evalúen adecuadamente la macrobiótica como tratamiento complementario del cáncer. Añade que dos revisiones concluyeron que no existe evidencia científica para promoverla con esa finalidad.
  • En un pronunciamiento de 1984, la American Cancer Society recomendó firmemente que los pacientes no recurrieran a dietas macrobióticas y advirtió de que sus versiones más restrictivas podían representar un grave peligro para la salud.
  • En España, la Asociación Española Contra el Cáncer incluye la macrobiótica entre las falsas dietas anticáncer y recuerda que no cura ni modifica la evolución de la enfermedad.
  • La guía de nutrición clínica en el cáncer de la ESPEN no menciona específicamente la macrobiótica, pero formula una recomendación directamente aplicable: no utilizar dietas sin fundamento clínico, sin eficacia demostrada y potencialmente perjudiciales.

A la luz de la ciencia incluye recomendaciones potencialmente perjudiciales y promesas terapéuticas peligrosas

  • En la diabetes tipo 2, el panorama es algo distinto. Un pequeño ensayo clínico de 21 días y su seguimiento a seis meses observaron mejoras del control glucémico con una modalidad concreta, la dieta Ma-Pi. Sin embargo, estos resultados evalúan un patrón muy rico en fibra, cereales integrales y alimentos vegetales, no validan los principios del yin y el yang y requieren confirmación mediante estudios más amplios y prolongados. Una revisión de ensayos clínicos calificó sus resultados como prometedores, pero consideró necesaria una investigación más concluyente.
  • Una cohorte neerlandesa de niños alimentados con dietas macrobióticas encontró deficiencias generalizadas de energía, proteínas, calcio y vitaminas B12, B2 y D, acompañadas de retraso del crecimiento, pérdida de grasa y masa muscular y un desarrollo psicomotor más lento. La leche de las madres macrobióticas contenía menores concentraciones de vitamina B12, calcio y magnesio.
  • En otro estudio, el 15 % de los lactantes macrobióticos presentaba deficiencia de hierro, frente a ninguno de los controles, y sus concentraciones de vitamina B12 eran marcadamente inferiores.
  • Una revisión narrativa publicada en 2023 concluyó que las dietas macrobióticas deberían evitarse durante el embarazo y la infancia debido, entre otros, al riesgo de deficiencias de vitaminas B12 y D, hierro, zinc y yodo. Los propios autores reconocen que la magnitud real del riesgo es difícil de determinar por la escasez de estudios bien diseñados.

No, la dieta macrobiótica no procede de Hipócrates

La frecuente afirmación de que la dieta macrobiótica se remonta a Hipócrates no es correcta, aunque parte de una coincidencia que conviene explicar. La relación con el médico griego es meramente lingüística y suele exagerarse hasta crear un vínculo histórico inexistente.

El término griego del que deriva “macrobiótica” (makrobios) aparece en el Corpus hipocrático con el significado de “longevo”, nada más. Por tanto, sería correcto sostener que en los textos hipocráticos se utilizó un término relacionado con la longevidad. Sin embargo, afirmar que Hipócrates creó, inició o sentó las bases de la dieta macrobiótica es una reconstrucción anacrónica. Se ha combinado una coincidencia etimológica con la importancia concedida a la díaita en la medicina hipocrática para fabricar una continuidad histórica que las fuentes no respaldan.

El origen histórico de la dieta macrobiótica moderna

A finales del siglo XVIII, el médico alemán Christoph Wilhelm Hufeland publicó El arte de prolongar la vida humana. Desde la tercera edición, de 1805, el libro pasó a titularse Makrobiotik oder die Kunst, das menschliche Leben zu verlängern. El término designaba un programa general de higiene, conducta y prolongación de la vida, no la dieta japonesa que conocemos actualmente.

La macrobiótica moderna procede principalmente del movimiento dietético japonés shokuy? desarrollado por Sagen Ishizuka a finales del siglo XIX. George Ohsawa retomó esas ideas, las integró con su interpretación del yin y el yang y sistematizó la doctrina desde la década de 1930. Uno de sus discípulos, Michio Kushi, fue clave en su difusión y reformulación en Occidente durante las décadas de 1950 y 1960.

En definitiva, la historia, la ciencia y los datos no permiten validar la doctrina ni las pretensiones terapéuticas de la dieta macrobiótica a partir de unas pocas recomendaciones acertadas.

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Nota: Hay una versión de texto publicada de manera original en The Conversation (puedes acceder a él en este enlace). No son artículos idénticos pero sí relativamente parecidos. Esta versión contiene una mayor carga de opinión.

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Nota 2: Por si es de tu interés y para que contrastes, una vez más, el principio de Brandolini, hice una entrada sobre este mismo tema de la dieta macrobiótica, allá por 2015, por si la quieres consultar.

5 comentarios en “Dieta macrobiótica: recomendaciones en parte razonables sustentadas en una doctrina acientífica

  1. Lo de Hipócrates es para pensarlo. Qué manía tiene la gente con Hipócrates. Estaría bien que alguien sacara a la luz todas las cosas que pensaba Hipócrates y que son sencillamente absurdas. Dar validez a un argumento porque lo decía un señor de hace muchos siglos es una estupidez bastante grande. Habría que proponerle a la gente que se operara como lo hacían en tiempos de Hipócrates, verás tú las risas…
    También tiene que ser curioso como alguien decide que una berenjena te calienta o te enfría demasiado, o te altera sabe dios qué, como para prohibirla.

    Lo mejor de la dieta macrobiótica fue el momento que nos regaló hace años en Masterchef, cuando la nutricionista Lidia Folgar concursaba, y la prueba consistía en cocinar según la macrobiótica, jajaja Menuda cara ponía la pobre…

    Saludos
    Javi

  2. Hola Javi, gracias de nuevo por pasar por aquí para comentar,

    Lo de Hipócrates es el ejemplo palmario del Principio de Brandolini: lo fácil que es crear una mentira y la cantidad de esfuerzos y tiempo que ha de pasar para desmentirlo… a fin y al cabo no deja de ser un dato (lo que dijo y lo que no). La elocuente y esculpida en letras de mármol “que tu alimento sea tu medicina, y tu medicina tu alimento” no salió de su boca y se han aportados datos hasta la saciedad (por ejemplo: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2212826313000924). Y lo que te rondaré morena…

    Y sí, la experiencia (surrealista) de Lidia Folgar en MasterChef fue el detonante de mi primer post sobre este tema en el blog (https://juanrevenga.com/2015/06/la-dieta-macrobiotica-una-perspectiva-sobre-su-origen-postulados-riesgos-y-beneficios/). En fin.

    Lo dicho, gracias y un abrazo,

  3. Hola, Juan, soy enfermera. Te sigo.
    Solo decirte que a mi personalmente todas las asociaciones incluidas las del cáncer, de nutrición,…etc…. Me dan muy poca credibilidad . Durante años y siguen han estado apoyando uso de fiambres chungos, zumos envasados, hospitales que como sabes ofrecen desayunos de porquería…. Con lo que qur sean estas asociaciones las que critiquen la macrobiótica u otros tipo de dieta no me aporta ninguna credibilidad.
    Me la da mas una critica o mirada desde un punto evolutivo y nutricional sobre quienes somos como especie homo sapiens y qur necesitamos ( qyr seguro sabes tu mucho de eso).
    Me sobra prácticamente todas tus referencias del principio. Más no es mejor. Seguro que sin ellas y tu gran sentido común lo hubieras defendido igual de bien.
    Un abrazo.

    1. Hola Natalia, gracias por tu comentario,

      Coincido en parte con tu perspectiva, algunas de estas sociedades, asociaciones y demás suelen dar bastante para atrás, pero otras no. Y, entre las que serían cuestionables, lo suelen ser por algo en concreto, no por toda su actividad, sea la que sea. En cualquier caso, no todas son iguales, y entre las que he citado, hay instituciones nacionales e internacionales, no son todas iguales. Asimismo, además del posicionamiento de las diversas instituciones también hay estudios y publicaciones científicas que apuntan en la dirección que apuntan.

      Es decir, no voy a afirmar que con estas aportaciones queda demostrado que la dieta macrobiótica (… pon lo que sea) pero sí que hay muchos indicios, más allá de los que dicta la racionalidad, de que es un planteamiento carente de sentido, acientífico y peligroso.

      ¿Sobran los posicionamientos y los artículos y debería haber dejado el artículo en forma de un alegato racionalista personal sobre sus postulados? Podría haberlo hecho, pero creo que todo suma. Así, al aportar otros puntos de vista que están alineados con mi forma de pensar (y que tienen una mayor trascendencia que la mía) me ha parecido interesante.

      No obstante, insisto, coincido en cierta medida con tu perspectiva respecto a ciertas instituciones que, como bien sabes, he criticado frecuentemente.

      Un saludo.

  4. Hola, Juan, soy enfermera. Te sigo.
    Solo decirte que a mi personalmente todas las asociaciones incluidas las del cáncer, de nutrición,…etc…. Me dan muy poca credibilidad . Durante años y siguen han estado apoyando uso de fiambres chungos, zumos envasados, hospitales que como sabes ofrecen desayunos de porquería…. Con lo que qur sean estas asociaciones las que critiquen la macrobiótica u otros tipo de dieta no me aporta ninguna credibilidad.
    Me la da mas una critica o mirada desde un punto evolutivo y nutricional sobre quienes somos como especie homo sapiens y qur necesitamos ( qyr seguro sabes tu mucho de eso).
    Me sobra prácticamente todas tus referencias del principio. Más no es mejor. Seguro que sin ellas y tu gran sentido común lo hubieras defendido igual de bien.
    Un abrazo.

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